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Los mercados financieros exhiben una estabilidad engañosa ante la coyuntura electoral. La volatilidad implícita y el riesgo país se mantienen elevados, transformando la segunda vuelta presidencial en un evento de riesgo sistémico con consecuencias directas en el poder adquisitivo y la política monetaria.
La primera vuelta presidencial no resolvió las incógnitas que mantienen en vilo a los agentes económicos. Al cierre del 17 de noviembre de 2025, los indicadores cambiarios y de unidades de fomento presentan una calma superficial. El dólar observado se transaba en los $932, mientras el euro cotizaba en $1.066 y la UF alcanzaba los $39.643. Esta aparente placidez, sin embargo, enmascara una profunda reprición de activos que anticipa los escenarios post-electorales, donde las expectativas sobre política fiscal y regulatoria definirán la senda de la inflación y la tasa de política monetaria (TPM) del Banco Central de Chile.
- El Dato: La prima de riesgo por incertidumbre política mantiene una presión al alza sobre las proyecciones de inflación para el primer trimestre de 2026, independientemente del resultado electoral.
- Por qué importa: Esta dinámica limita el espacio para un relajamiento monetario agresivo por parte del Banco Central, encareciendo el crédito para familias y empresas, y presionando el crecimiento del PIB.
- Lo que viene: Los mercados comenzarán a descontar con mayor fuerza el programa económico del eventual ganador a partir del 14 de diciembre, lo que podría generar movimientos bruscos en los precios de los CLP swaps y en el índice IPSA.
La Teoría de los Mercados Incompletos y el Voto Obligatorio: Un Análisis de Costo de Oportunidad
Desde la perspectiva macroeconómica, el proceso electoral constituye un shock de información asimétrica. Los mercados operan bajo la hipótesis de expectativas racionales, pero la falta de definición programática clara crea un escenario de «mercados incompletos. En este contexto, instrumentos como la UF y el dólar actúan como activos refugio domésticos, explicando su resiliencia nominal. Sin embargo, el costo económico para el ciudadano es dual. Primero, la amenaza de una multa por abstención, valuada entre 0.5 y 1.5 UTM (equivalente a un impacto de hasta $104.000 en el presupuesto familiar), representa una transferencia coercitiva con efecto contractivo sobre el consumo discrecional. Segundo, y más crucial, la volatilidad política prolongada incentiva la postergación de decisiones de inversión (efecto «wait and see) y debilita la formación de capital, lastrando el crecimiento potencial de la economía chilena.
La política monetaria se ve directamente constreñida. El Banco Central de Chile debe navegar entre el objetivo de convergencia inflacionaria y el ancla de expectativas, que en este periodo se ven contaminadas por el ruido electoral. Una depreciación del peso chileno impulsada por fuga de capitales especulativos podría reactivar presiones inflacionarias importadas, retrasando cualquier ciclo de recortes de la TPM.
"La estabilidad de los tipos de cambio nominal en este periodo no es un signo de fortaleza, sino de una peligrosa complacencia. Los mercados están valorando la incertidumbre no en el precio spot, sino en la prima por riesgo futuro embebida en todos los contratos a plazo. El verdadero costo de la segunda vuelta se medirá en puntos básicos sobre la curva de rendimiento y en décimas perdidas de crecimiento del PIB."
Forward Guidance Electoral y el Ajuste en Carteras de Inversión
El inversor informado ya está realizando ajustes de portafolio. La anticipación a posibles cambios en el régimen tributario o en la rentabilidad de proyectos de infraestructura pública-redirige flujos hacia sectores defensivos y activos indexados a la UF. La propia evolución de la UF por sobre los $39.600 refleja este comportamiento. El mercado laboral también exhibe rigideces, con una probable ralentización en la creación de empleo formal hasta que se disipe la niebla electoral.
La segunda vuelta, por tanto, trasciende el mero ejercicio cívico. Se erige como una variable endógena clave para los modelos macroeconómicos del próximo año. La abstención, además de su sanción monetaria directa, implica una renuncia a influir en el «forward guidance que dará el próximo gobierno sobre gasto público, deuda soberana y regulaciones sectoriales. En un entorno de alta sensibilidad del riesgo país, esta decisión individual tiene externalidades agregadas significativas. ¿Está su portafolio"”ya sea de inversiones o simplemente el presupuesto familiar"”preparado para la reprición de activos que seguirá a la emisión del primer discurso presidencial desde La Moneda?