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Mientras el mercado cambiario chileno registra un dólar estable en $925 y un euro en $1.081, el balotaje presidencial en Bolivia configura un escenario de riesgo sistémico para la región. La gestión de la severa crisis de divisas y la estrategia sobre el litio por parte del próximo gobierno tendrán repercusiones directas en los flujos de capital, la estabilidad financiera y las cadenas de suministro que impactan a Chile.
El análisis macroeconómico excede las fronteras nacionales. En la fecha de hoy, 16 de noviembre de 2025, con una Unidad de Fomento en $39.643, la aparente calma en nuestros indicadores locales contrasta con la tensión geopolítica y económica que se vive en un socio comercial clave. Bolivia se encuentra en un punto de inflexión cuyo resultado redefinirá los equilibrios de poder económico en el Cono Sur. La interconexión de nuestras economías, a través del comercio y los mercados de capitales, transforma un evento electoral doméstico en un factor de riesgo no despreciable para la planificación financiera.
- El Dato: Bolivia enfrenta una severa crisis de liquidez internacional, con reservas netas en mínimos históricos y una escasez aguda de dólares que estrangula su sector importador.
- Por qué importa: Una devaluación forzosa o un control de capitales más estricto en Bolivia alteraría los tipos de cambio reales bilaterales, afectando la competitividad de las exportaciones chilenas hacia ese mercado y aumentando la prima de riesgo regional percibida por los inversores.
- Lo que viene: La volatilidad en los mercados de futuros de materias primas, especialmente del litio, es previsible en las próximas semanas. La incertidumbre política podría ejercer presión alcista sobre el tipo de cambio en países vecinos, incluido Chile, como refugio de capitales.
Balotaje Boliviano: Un Referéndum sobre la Estabilidad Regional y el Precio del Futuro
El proceso electoral entre Rodrigo Paz y Jorge Quiroga trasciende lo político para convertirse en un referéndum sobre el modelo económico. La elección definirá la respuesta ante una crisis de balanza de pagos que ya muestra sus efectos. Un eventual triunfo de una línea más estatista podría profundizar los controles cambiarios, restringiendo aún más la salida de capitales y generando un efecto de contagio en la percepción de seguridad jurídica en la región. Esto se traduce en un incremento del costo de endeudamiento externo para todas las economías sudamericanas, incluida la chilena, al aumentar la prima por riesgo país.
El litio, recurso estratégico donde Bolivia posee las mayores reservas globales, es el núcleo de la ecuación. La política de explotación "”ya sea mediante alianzas con capital extranjero o a través de una empresa estatal"” determinará la oferta global y los precios de largo plazo. Chile, como segundo productor mundial, verá directamente impactada la rentabilidad de sus proyectos y su posición en el mercado. Una decisión boliviana que retrase o politice la explotación del Salar de Uyuni podría beneficiar a Chile en el corto plazo, pero consolidaría una narrativa de riesgo geopolítico que ahuyenta las inversiones necesarias para toda la cadena de valor.
"La escasez de dólares en Bolivia no es un fenómeno aislado; es el síntoma de un desequilibrio macroeconómico profundo entre política fiscal expansiva y una política monetaria sin autonomía. Su resolución, o la falta de ella, se transmitirá vía expectativas a los mercados de deuda y divisas de toda América del Sur."
Canales de Transmisión Hacia la Economía Chilena y su Política Monetaria
Existen tres canales claros de transmisión. Primero, el canal comercial: Bolivia es un destino relevante para exportaciones chilenas no cobre. Una contracción brusca de su demanda, producto de la crisis de divisas, afectaría a empresas chilenas, con un impacto marginal pero tangible en nuestro PIB. Segundo, el canal financiero: la inestabilidad incrementa la aversión al riesgo de los gestores de fondos internacionales. Ello puede traducirse en salidas de capital de mercados emergentes considerados de la misma categoría, presionando la depreciación del peso chileno y complicando la meta inflacionaria del Banco Central de Chile.
Tercero, y más crucial, el canal de las materias primas. Cualquier turbulencia en la gobernanza del litio boliviano introduce volatilidad en los precios y afecta la planificación de inversión en el sector en Chile. El Banco Central de Chile, en su función de mantener la estabilidad de precios, no puede ignorar estos shocks de oferta externos. Una conmoción regional sostenida podría obligar a mantener una postura monetaria más restrictiva de lo que las condiciones domésticas exigirían, con el consiguiente efecto sobre el crecimiento económico y el crédito interno. La pregunta para el inversor local es si su portafolio está preparado para una posible repricing del riesgo sudamericano.