Mercado al 15 de noviembre de 2025
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El discurso proteccionista en Washington trasciende el ciclo polÃtico y amenaza con reconfigurar los flujos comerciales globales. Para una economÃa abierta y dependiente de materias primas como la chilena, este cambio estructural supone presiones de fondo sobre el tipo de cambio, la inflación y el crecimiento potencial del PIB.
La coyuntura cambiaria del 15 de noviembre, con el dólar en $925 y el euro en $1.081, asà como la UF en $39.643, opera como un sÃntoma superficial de tensiones macroeconómicas más profundas. El análisis trasciende la cotización diaria para adentrarse en las fuerzas estructurales que remodelan la economÃa internacional y, por ende, los fundamentos de la chilena. La advertencia del académico Andrés RodrÃguez-Clare de la Universidad de California, Berkeley, no es un ruido mediático; es un diagnóstico sobre un posible cambio de régimen en la polÃtica comercial de la principal potencia económica mundial.
- El Dato: La tesis de RodrÃguez-Clare señala que el proteccionismo de la era Trump podrÃa consolidarse como polÃtica de Estado en EE.UU., independientemente del resultado electoral, marcando un alejamiento duradero del multilateralismo comercial.
- Por qué importa: Chile, con un coeficiente de apertura comercial que supera el 60% del PIB y una dependencia crÃtica de las exportaciones de cobre a China —cuyo ciclo depende en última instancia de la demanda final estadounidense—, enfrenta un riesgo directo a sus términos de intercambio, su cuenta corriente y los flujos de inversión extranjera directa.
- Lo que viene: Un escenario de barreras arancelarias persistentes genera presiones inflacionarias importadas y volatilidad cambiaria, forzando al Banco Central de Chile a mantener un sesgo restrictivo en su polÃtica monetaria por más tiempo, con el consecuente lastre para la inversión doméstica.
El Cambio Estructural: Proteccionismo como Nueva PolÃtica Comercial Permanente
La afirmación de RodrÃguez-Clare, “No veo que luego de Trump EE.UU. vuelva a una polÃtica comercial más abiertaâ€, debe leerse bajo el lente de la economÃa polÃtica. No se trata de un ciclo, sino de una posible reorientación estratégica con raÃces en el descontento doméstico con la globalización y la competencia geopolÃtica con China. Para la macroeconomÃa chilena, este es un shock externo negativo de oferta. Las cadenas globales de valor se reconfigurarÃan, incrementando costos logÃsticos y fragmentando mercados. Las exportaciones chilenas, desde la celulosa a la fruta, enfrentarÃan no solo aranceles directos en EE.UU., sino también el impacto de guerras comerciales cruzadas que deprimen el crecimiento global y la demanda por commodities. El precio del cobre, principal determinante del ingreso nacional, enfrentarÃa un techo estructural más bajo en este contexto.
Este panorama redefine el rol del tipo de cambio real. Un dólar en niveles de $925 podrÃa no ser un reflejo de fortaleza, sino una compensación precaria ante un deterioro esperado de los términos de intercambio. El Banco Central, en su función de mantener la estabilidad de precios, observa con atención este canal. La inflación de costos importada reduce el espacio para recortes agresivos de la tasa de polÃtica monetaria, incluso ante un crecimiento doméstico débil. La autoridad monetaria se ve atrapada entre el martillo de la inflación global y el yunque del bajo dinamismo interno.
“Un entorno de proteccionismo sostenido actúa como un impuesto global a la eficiencia, erosionando las ganancias del comercio y comprimiendo el potencial de crecimiento de economÃas pequeñas y abiertas. La estabilidad macroeconómica en Chile dependerá de su capacidad para diversificar mercados y añadir valor en un mundo que premia cada vez menos la mera exportación de materias primas.â€
Implicaciones para la PolÃtica Monetaria y el Tipo de Cambio Real
La incertidumbre comercial se traduce en primas de riesgo elevadas para los mercados emergentes. Los flujos de capital hacia Chile podrÃan volverse más volátiles y sensibles al sentimiento global, exacerbando los movimientos del tipo de cambio nominal. Una UF que continúa su trayectoria alcista refleja expectativas de inflación inercial, las cuales pueden verse alimentadas por este nuevo escenario de costos externos rÃgidos a la baja. La estrategia de diversificación de cartera para el inversionista local ya no puede considerar solo la volatilidad del precio del cobre; debe internalizar el riesgo de una desconexión comercial prolongada que afecte todos los activos correlacionados con el ciclo global.
La polÃtica fiscal también enfrenta un dilema. Un crecimiento potencial menor reduce la trayectoria sostenible de los ingresos fiscales, justo cuando podrÃan requerirse mayores esfuerzos para apoyar a sectores exportadores afectados y financiar polÃticas de competitividad. La dependencia del modelo chileno de un orden global liberal está bajo estrés. La pregunta central para las autoridades y los agentes de mercado es si la estructura productiva local posee la flexibilidad y la productividad necesarias para navegar en un océano de rivalidad geoeconómica donde las reglas del comercio justo se reescriben dÃa a dÃa. La cotización del dólar de mañana dependerá, en gran medida, de la respuesta que Chile sea capaz de articular hoy frente a este desafÃo estructural.