Mercado al 25 de noviembre de 2025
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La aprobación en el Senado del proyecto de Ley de Presupuestos 2026 marca un hito de disciplina fiscal en un escenario global complejo. Su arquitectura, orientada al gasto social selectivo y la consolidación fiscal, emite una señal crucial de estabilidad para los mercados locales y la toma de decisiones de inversión.
El 25 de noviembre de 2025, mientras el mercado cambiario registraba un dólar a $939 y una UF en $39.643, el Senado despachó el proyecto de Presupuesto para el ejercicio fiscal 2026. Esta aprobación trasciende la mera noticia polÃtica; constituye un documento de polÃtica económica que define el rumbo fiscal del paÃs en el mediano plazo. Su análisis excede el detalle de las partidas para adentrarse en su impacto macroeconómico, en la señal que envÃa a los agentes económicos y en sus implicancias para la polÃtica monetaria del Banco Central de Chile.
- El Dato: El proyecto posterga la reevaluación de los avalúos fiscales hasta enero de 2027, conteniendo una presión directa sobre el componente de vivienda en el IPC.
- Por qué importa: Esta medida, junto a la reducción de sueldos en el sector público, apunta a una polÃtica fiscal contractiva que busca aliviar presiones inflacionarias de demanda y mejorar la percepción de riesgo paÃs.
- Lo que viene: El mercado observará la tramitación en Diputados para calibrar la fortaleza definitiva del ajuste. Una aprobación sin grandes incrementos de gasto podrÃa fortalecer al peso frente a un dólar globalmente volátil.
La arquitectura presupuestaria como señal de polÃtica fiscal contractiva
El diseño del Presupuesto 2026 opera bajo un principio de compensación macroeconómica. El incremento focalizado en salud, con el fortalecimiento de la atención primaria y programas como “Más AMAâ€, y en educación, mediante la Subvención Escolar Preferencial (SEP) y los Liceos Bicentenarios, representa una inyección de demanda agregada en sectores especÃficos. Sin embargo, este impulso se ve contrarrestado por medidas de consolidación claras: la reducción del 20% en remuneraciones de altos cargos públicos y la reasignación de partidas desde cultura hacia subsidios habitacionales y becas TIC. Esta recomposición, más que un recorte neto, es una búsqueda de eficiencia marginal en el gasto. La postergación de la reevaluación territorial es, quizás, la señal más potente para el mercado interno. Al congelar este componente, se elimina un factor de incertidumbre sobre los costos de tenencia de propiedades y se contribuye a anclar expectativas inflacionarias, un objetivo prioritario para el Banco Central.
“Un presupuesto que prioriza el gasto social de base mientras aplaza ingresos tributarios estructurales, como la reevaluación, está realizando una apuesta clara por la estabilidad de corto plazo, sacrificando recaudación futura por predictibilidad inmediata. Es una ecuación que los mercados financieros suelen premiar en entornos de aversión al riesgo.â€
Análisis de impacto: eficiencia del gasto y señales al mercado cambiario
La verdadera prueba del presupuesto no está en su letra, sino en su ejecución y en el mensaje que transmite. Un compromiso creÃble con la sostenibilidad fiscal reduce la prima de riesgo soberano. En un contexto donde el euro cotizaba a $1.083, reflejando fortaleza relativa de divisas mayores, la responsabilidad fiscal local se convierte en un escudo para el peso chileno. La reducción de incertidumbre polÃtica que implica un presupuesto aprobado en tiempo y forma es un input fundamental para los modelos de valoración de divisas. Para el inversor local, este escenario sugiere un entorno donde los activos en pesos, particularmente aquellos ligados al consumo interno básico y a la vivienda subsidiada, podrÃan ver una demanda más estable. No obstante, la eficiencia del gasto reforzado será clave. Si los mayores recursos en salud y educación no se traducen en mejoras tangibles en productividad y capital humano, el esfuerzo fiscal perderá potencia como motor de crecimiento de largo plazo. ¿Logrará esta estructura de gasto e ingresos equilibrar las presiones sociales sin recalentar una economÃa que aún navega los desafÃos de la inflación global?